Madrid 15/7/2024
918 palabras.
La Cibeles
Según cuenta la leyenda remontada en los años místicos de los clásicos Griegos y Romanos, ya que ellos empezaron a jugar con la esférica pelota, que miles de años posteriores los Europeos lo denominaron Fútbol. Que en cierto día de 23 de junio, en su noche oscura, en aquella plaza y tenebrosos palacios fantasmales, como aquella vivienda del Marqués de Linares.
Un individuo triste y desesperado por el acoso humillantes y risas de sus semejantes, producido por una malformación de nacimiento con un gran sobresaliente en su espalda, que facultativos y doctores la denominaron como una joroba copera, ya que les recordaban a los Camelus Dromedarius, o Potras Salvajes. Se acercó a una recién inaugurada fuente, no muy lejos de aquella puerta de Alcalá, llamándola los lugareños, la Gran Madre, refiriéndose a la Cibeles. Afligido, apenado y solo, esté hombre agobiado en su tormentoso desperfecto natural, por su sufrimiento de rechazo ante el rebaño de criaturas casi perfectas. Presintió, que alguien con voz de ultratumba, le preguntaba ¿qué lleva en las espalda?. Paco, así se llamaba, asustado y horrorizado, respondió que la madre naturaleza, le obsequió con una horrible joroba, joroba, copera riéndose de mí todo ser viviente por esta malformación. El aullido respondió: ! Pues ya no tienes Chepa copera ! Notando Paco una gran liberación de su peso en la espalda, salió tan contento, que días después en la taberna, tomando un morapio, Manuel, el tabernero se sorprendió al verle tan rígido en el mostrador, le preguntó, y Paco le fue narrando todo lo ocurrido esa noche, a la cual fue para la nueva Plaza, mientras tanto Miguel, con una malformación en su cara, por un mal gen, genético, de tener unos ojos saltones y el derecho más grande que el otro, “con la oreja pegada a la descripción de Paco”, tomaba nota. El jodido con su fealdad, desarrollo una excelente vista, y no perdía ningún detalle al respecto, observando de arriba hacia abajo, él asiduo Paco, como si poseyera un código de barras incrustado y verificando en su escaneado, Miguel salió del establecimiento con la idea de ir al próximo año para esa Mística Plaza la noche de veintitrés de junio. Doce meses después, una hora antes, en aquella oscuridad, mal alumbradas por la multitud de hogueras, tradición del levante Español, prendida en ese paseo del Prado, desde Atocha, subió por esa tenebrosas trocha, en un paso falso se fracturó el tobillo, al resbalar con un maloliente y resbaladizo excrementos canino sin recoger por el Amo del chucho, que aprovechó la noche y la oscuridad para inquirir en su infracción ante la presencias de ojos de vecinos y autoridades. El dolor que le producía la pierna, pensó en darse la vuelta, pero la ocasión le pudo más que el desconsuelo de no llegar a tiempo en su cita con la misteriosa voz. Por la caída, le produjo una enorme cojera y dolorosa, con la pierna, la arrastró, como pudo subió la cuesta, llegó hasta la codiciada fuente recién inaugurada de la Diosa Cibeles, unos minutos después de pasar de la media noche. La penumbra fue acompañada de un trueno aterrador seguida de la voz de ultratumba preguntando a Miguel ¿que era eso que llevaba en las espalda?. El sujeto extrañado por la refunfuñona y enigmática voz, Miguel respondió que nada, acto seguida la tenebrosa voz atronadora, acompañada de un haz de luz de un luminoso relámpago, acompañada de multitud de carcajada le contestó a Miguel, “ Pues toma una Chepa copera’. El buen hombre anonadado, asustado y confundido exclamó ! Ahora sí que me parezco al célebre Igor”. Dándose la vuelta bajo el camino hacia su casa con la pierna arrastra, ojos desencajados y encima con una molesta joroba copera, voceando todo su trayecto de vuelta, con el acabose más raro acontecida de “ jo, que noche” alejándose en la clandestinidad y oscuridad del crepúsculo con el temor de ser reconocida su imagen por su amigo más íntimo Francostín. Pasado los años surgió una Hermandad Ibicenca que festejaba el acontecimiento mágico en las calurosas noches veraniegas con esa Místico triunfó de la Chepa Copera' de su cofrades y colegas de Paco, muy forofo de un deporte de balón pie, reuniéndose en la proximidades de la fuente de la Diosa Madre. Muchos eligieron acudir con camiseta color carmín pintalabios en días posteriores, pues era el color preferido del País y del AmoR por su pasión en él ya días posteriores, pues era el color preferido de su País. Tanto los seguidores Galácticos y los de La Roja, confrontación del mundo esférico ofrecieron sus títulos ganados con deportividad y competitivos triunfos disputándose como campeones y como resultado de esas disputas deportivas, ofrecieron sus Copas, en la fuente de su Diosa preferida. Para mediar con esa voz fantasmal, y que reconociera la superación de la brigada del balón con el trofeo de la copa, no puede ser ninguna joroba y todas a una, como “Fuenteovejuna” Gritaron ¡ Hala Madrid!
Y siguieron quedando la fraternidad de los aldeanos en futuros campeonatos deportivos homenajeando a su deportistas representado en la entrega de Vitores y Aclamaciones para sus jugadores llenándose de flores y coronas de olivo en ese día, como lo hicieron sus antecesores atletas en la antigüedad.
Moraleja: En la mayoría de los casos la frase es muy apropiada en la cultura hispánica, ¡por un chisme, una mala información o un mal entendido sin verificarlo, podemos ir a peor, como nos relatan D. Juan de Arguijo en sus cuentos de su Sevilla del siglo de oro.
! Virgencita, Virgencita, que me quedé como estaba”.
para el País de la Piel de Toro.
Relato enviado al XII concurso relatos breves, Projectel local/ajuntament de Cornellá de Llobregat. 1/9/2024 relats@projecte-loc.org Ajuntament de Cornellá


























































































































