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lunes, 15 de abril de 2024

Incendio

El País de la Piel de Toro




El incendio 




 Madrid 11/3/2024, 

    1.316 palabras


Este jueves veintidós de Febrero me salto en el móvil un aviso incontrolado, un edificio de Valencia, ardía sin control, eso sería sobre la dieciocho horas o antes, en últimas noticias en Google. Pensé que no sería para tanto pues ya había dotaciones de bomberos en el lugar. 


Hasta que no llegue a casa antes de las veintiuna horas y encendí la televisión, buscando los informativos, y no daba crédito  las imagen de grandes lenguas de fuego, se pasaban de piso a piso devorando y convirtiendo a cenizas lo que unas horas antes eran confortables hogares como si fuese la lava del volcán de la Palma, arrastrando el dolor que dejó su estela por aquellos que lo perdieron todos en tan solo unas pocas hora, incluso la muerte de algunos de sus vecinos de aquella maldita residencia. 


Me recordó a otro colosal edificio en Madrid devorado también por las llamas feroces de aquel invierno  12 de Febrero de 2005. Mi imaginación no dejó de fabular conjuras de un complot. Pero a quién beneficiaba el de Valencia?.


 !El del Windsor! lo podía entender pues eras empresa, oficinas que traman cualquier artimañas o chantajes a otras personas. Lo único que sé, es que los fuegos intencionados, como se hacen en los campos, el, o los delincuentes, esperan los días con más vientos posible, para acelerar el combustible y que sea lo más difícil de apagar, con la destrucción  de cualquier prueba de su intención. 


Cómo pude observar en 1985 en un lugar de la mancha, donde pasamos unos días de primavera, que mis cuñados aprovecharon para quemar una zarza dejando el encargo a mí, pero a los diez minutos empezó un viento huracanado, acelerando rápidamente  la combustión del rastrojo en minutos pasando a otros pastos adyacentes tuve que pedir ayuda, hasta que sofocamos el fuego ante las amonestaciones de las personas por no hacerme con la fogata. 


Así que aprendí la lección de que en la naturaleza, fuego y aire jamás son compatibles. Semanas después de aquel incidente, salíamos por la puerta de la empresa hacia la calle, al cierre de la fábrica, nos quedamos unos minutos en la acera comentando algún traspiés laboral, cuando el viento o el aire nos llevó a nuestras narices un olor a quemado, las miradas se fueron al tercer piso de nuestra empresa, un pequeño humo grisáceo salía por el ventanuco del hueco  de la escalera, todos subimos escalera arriba y mi compañero  agarró el extintor y lo vacío en el descansillo donde se originó la humareda, momentos después los bomberos bajaron como subieron acordándose del señor que utilizó el matafuegos, diciendo que se hubiese apagado con medio cubo de agua. Así que aprendimos que no se debe usar los extintores si no hay llama o fuego real. Al día siguiente limpiamos el descansillo del tercer piso,  no sabíamos, quién?, acúmulos algunas tablas de madera, junto con algunos y vacíos botes de pintura seca y dentro de uno de ello, se encontró una colilla, de algún desalmado que salió a fumar al pasillo, sin comprobar y verificar el apagado del cigarrillo.


Al día siguiente los medios de comunicación alzaban de héroe el valiente conserje del edificio, avisando a sus inquilinos ante el fuego desalojaron el edificio por incendio


Muy buena intención y rápida actuación, que no dejaron de hablar los medios y del grupo de Telegram que pertenezco de charlas de Porteros y  conserjes de Madrid.


Acordándome del verano del año 2014, cuando entre a trabajar en una empresa de servicios y consejerías después de haberme quedado en paro con cincuenta años, en otro gremio distintos  a este, recuerdo al contable, de la empresa repetirme varía veces, que no hiciese distinción en el empleo, que cogiese cualquier ocupación puesto de trabajo u  oficio.


Y así lo hice a los seis meses ya estaba trabajando de suplente hasta que me ofrecieron en la calle Abtao, el puesto de conserje titular, contratando una  nueva empresa para sus servicios.


A los dos meses un corte de agua para la finca por un piso en reforma, tuve  que avisar inmediatamente casa por casa, a través del telefonillo, la centralita vino tres años después, recuerdo que estuve cerca de una hora dando avisos.

Hasta que me hice con todos los números de teléfonos de la vecindad,  que 98% incorporaba la aplicación WhatsApp. Así que en el siguiente corte de suministro de agua, calefacción o de otra incidencia, los avisa por este medio. Creé un grupo de vecinos para ese menester y explicando el porque se hizo, respondiendo les el motivo en el primer comunicado. 


El edificio tiene  dos  puerta de acceso, en un amplio hall, distribuido por varios vestíbulos, izquierda, derecha y centro, por donde se accede a las tres torres con sus seis ascensores, dos plantas de garaje, y cuarto se calderas, en la planta primera varias empresas  oficinas, y en el exterior seis locales de negocio.   Les dije que me tomaba la libertad de crear este grupo con el fin de avisarles de algún peligro o incidencia que nos afecten a la convivencia de la comunidad, antes claro avisando al 112, como por ejemplo un posible fuego en alguna vivienda, me sería más rápido enviar un WhatsApp al grupo, ya que la mayoría de ustedes tiene este servicio, y es un uso rápido, que ir escalera subir las siete plantas, volver a subir otra escalera y otra avisando del fuego, !ojalá que no ocurriera!, pero por eso se crea.


Y mis nuevos jefes lo aceptaron e incluso ellos siguen usándolo, cuando algún vehículo, sí, el conductor se le olvida de apagar las luces, el canal hace su función, yo tuve que mediar unos días después que no se diera las gracias, pues eran ochenta WhatsApp sonando con las indulgencias. 


A mí empresa no le gustó que yo creará ese vínculo con los vecinos, pero le expuse el cometido del grupo, así que  me obligaron a que le diera de alta del grupo a mi jefa, unos  meses después ella también lo utilizaban para pelotas a los vecinos.


Al dejar la comunidad de la calle Abtao, la empresa me exigió e impulsó el forzar de mi  salida del grupo de WhatsApp, ya que yo era el administrador y trasladando  ese cargo al encargado de la empresa de servicios.


Años después algunos vecinos se pusieron en contacto conmigo para que diera de entrada al grupo a otros vecinos, llamé a mi antigua supervisora para que dieran el alta.

Pero ellos me dijeron que se borraron hace unos años del grupo, transmitiendo a los nuevos residente la conversación entre ella y yo, alegando que otros vecinos lo podían  confeccionar  ellos mismo directamente, pero no debió de ser así, cuando el verano pasado recibí otra llamada de otro morador dirigente y cabecilla de la finca recién jubilado ya, interesando por dar de alta en el grupo de WhatsApp en la comunidad a otros miembros, explicando y razonando que lo mejor sería, que ellos crearán otro grupo con los mismos vecinos y otros nuevos. Ya que el que yo  cree  en su debido tiempo, al borrarse el administrador  es casi imposible darse de alta otra vez. Así que seis años después de trabajar en la finca urbana de la calle Abtao, sigo manteniendo relación con estos residentes, que fueron más que jefes, personas extraordinarias que por la edad avanzada algunos ya se retiraron a otra morada, cruzando el mítico  río Aqueronte hacia  laguna Estigia, guardando en mi corazón un recuerdo favorable hacia ellos. 


 Antes de ayer coincido con Miguel, conserje de la finca colindante, después de hablar y saludarnos, me comentó que después de irme por esa finca pasaron unos cinco conserjes, y este último ya está durando demasiado. Reímos y me despedí de él, esperando que ningún  incidente nos ponga a prueba como a Julián el conserje de Valencia un pequeño héroe, que seguro no le darán ninguna medalla ni nada parecido dejando el olvido de su hazaña de Ángel de la Guarda en su empleo fantasma.


Enrique Manuel Hidalgo para El País de la Piel de Toro.



lunes, 1 de abril de 2024

El donante





 Hortaleza 14/1/2022


 Madrid 24/2/2023 


 El donante, 2.536 palabras.


Un correo electrónico del pasado martes catorce de febrero del centro de transfusión de sangre, me indicaron que las reserva del preciado plasma estaban agotadas y me invitaban con el gesto solidario acercarme a cualquier unidad móvil o en la centrales de hospitales para seguir contribuyendo con mi generosidad volvieron  dar la gracias de la esplendidez altruismo que gozamos con este gestó fraternal coligado mutuo de personas excepcionales como ustedes.


Aproveche el correo volví a reenviar a su destinatario para pedirle un nuevo carnet, que se supone me lo pidieron el año anterior por estar los espacios reservados a la información de las extracciones anteriores saturado y ocupado con varios caracteres escritos por los profesionales.


Al día siguiente al repasar el correo ordinario, abriendo el buzón, dentro de él, se encontraba un carta remitida por la central de transfusión, en su interior  se encontraba mi nuevo carnet, con mis datos en el anverso y disponibilidad en el reverso en forma de tabla cuadriculada a la espera de introducir más apuntes.


El día dieciséis por correo electrónico vuelvo a recibir otro mensaje del centro de transfusión invitándome a pasar por cualquier dependencia oficiales de donante de sangre.


!Joder!  Exclamé !sí que urgente! y no deben tener ni gota de sangre, para insistir tanto y tirar de mí.


Respondí al correo  que me acercaría a la puerta del Sol en el día siguiente, allí se encuentra siempre una unidad de donante de sangre.


Ya que en la del barrio vino el mes pasado, y no pude ese día.


Así que este viernes diecisiete a las 14,00 después de mi salida del trabajo tomé rumbo a Sol en el Metropolitano. 


Al salir a superficie en la plaza me la encontré con el acceso restringido por obras en la explanada y sin rastro del autobús de la Cruz Roja.


Me fui desilusionado volviendo en el transporte subterráneo hacía mis dependencias laborales.


Mientras estaba en el vagón decidí ir el próximo lunes veinte, hasta Cuatro Caminos para el hospital de la Cruz Roja, en la calle Reina Victoria.


Cómo fui  hace  unos cincuenta años antes de la mano de mi madre,  la acompañaba en mi niñez, con  seis o siete años cumplidos, con dirección Cuatro Camino,  ella me dejaba en el largo pasillo frente a la sala de extracción, hasta que salía mi mamá.


Años después mi madre dejó de ir, o eso creía,  yo me fui haciendo cada vez más mayor, y perdí las imágenes del sacrificio de mi mamá en las siniestra dependencias hospitalarias de aquella época.


Mi primera vez que done sangre fue en 1983 o el 84, era un verano caluroso, había quedado con mi amigo Paco  esa tarde me recogería a lado del ayuntamiento en  la avenida de la Albufera,42 él, se  pasaría a recogerme sobre las 20,30 pm. 


Como yo trabajaba en una calle anterior, "lomas de Horcajo" detrás del  consistorio llegué en cinco minutos, eran las 19,05, frente  a su puerta se encontraba un autobús de la cruz roja de donante de sangre.


Me pregunte que haría durante más de una hora sentado en el banco viendo el colorido bus.


Así que entre supongo que me harían las mismas preguntas que hoy hacen en el formulario médico y después me recostaron en un cómodo sillón inyectaron una aguja con un conducto de goma transparente por donde circulaba el líquido rojo, como resultado de mi flujo que desembocaba en una rectangular y mediana bolsa de plástico o goma traslúcida. 


Dejé de mirarla, pues me estaba mareando de  ver mi plasma, al poco tiempo me dijeron la enfermera que dejara de abrir y cerrar el puño, finalizando la función del bombeo de la linfa al depósito. 


Sacaron la aguja sin dolor me dijeron que estuvieses algunos minutos en esa postura, después me pasaron hacia la parte trasera del autocar me senté en un sillón y me dieron un bocadillo y una Coca Cola.


Ese fue la primera vez que done sangre, unos años después, conocí a una chica que también era donante pidiéndome que le acompañará el próximo domingo al Palacio de los deportes, el actual ( WiZink Center) era un homenaje que la Cruz Roja daban a los donantes de sangre de toda España  con honores y actuaciones de humoristas  de reconocimientos. Las personas  que pasaron el cupo de donación, les entregaron algún premio.


Estaba lleno, jamás pensé que en esas instalaciones cupiese miles de personas, altruistas; por otras circunstancias fui perdiendo el contacto con ella, quería meterme en ese mundillo.


Luego en los años noventa la empresa contrató más personal,  en su planes mi jefe tenía pensado en crear una cadena de Ópticas, llamada Family Optic


Mientras que un local se habilitaba en condiciones óptimas para el cometido negocio ocular. Pilar, la optometrista pasó más tiempo con nosotros en el almacén.


En unas de esas conversaciones nos comunicó que su sobrina de diez  años padecía leucemia y que estaban buscando personas de O + para que donarán plaquetas para la niña.


Nos ofrecimos unos cuantos, y fuimos dos los que pudimos realizar su misión, otros compañeros se desmayaban al estar tanto tiempo enchufado a una máquina.


Pasarían varios años sin pisar una dependencia sanitaria, recuerdo que en los medios de comunicación se hacía hueco una nueva instalación de transfusión de sangre sería la coordinadora de facilitar la donación en la comunidad de Madrid.


Su sede estaba en el nuevo barrio de Valdebernardo. Más cerca de mi domicilio actual, no me llevaría tanto tiempo en ir y venir a mi casa.


Pues antes me acercaba al hospital niño Jesús y echaba toda la tarde con el transporte público.


Así que una mañana cogí el coche y me fui a las puerta del barrio de  Vicálvaro, aprovechando el nuevo horario implantado en el almacén, entrando a la diez y media de la mañana, me daría tiempo suficiente para llegar al trabajo.


Por eso no dije nada el día anterior ante la  dirección,  al día siguiente estaba a las ocho y media dentro de las dependencias del centro de Transfusión de.   Valdebernardo en la comunidad de Madrid.


Después de rellenar el formulario obligatorio me pasaron a una gran sala espaciosa y con varios sillones camillas, algunas ocupadas con tres personas, que deduje que estaban donando plaquetas en sangre.


La imagen y las máquinas me fueron familiares cuando fui al  hospital doce de octubre al intentar solucionar el problema que tenía la sobrina de mi compañera de trabajo.


Mientras me acomodaba en el sillón, la encargada me decía que se acababan de ir la televisión de antena tres y por eso estaban más atrasados en todo. 


Me comentó que hoy era un día relacionado con la donación de sangre.


En ese momento apareció por la puerta una chica micrófono en mano, que ponía TVE acompañado de otro caballero portando al hombro una enorme cámara de Vídeo.


La enfermera que me atendía se disculpó y fue hacia ellos, volviendo  en pocos minutos donde me encontraba tumbado.


Preguntándome si me podían grabar para un reportaje mientras se realizaba la donación, le dije que sí que no me importaba y se acercó la cámara y realizó su trabajo.


Cuando terminé la extracción me fui rápidamente al trabajo pues ya no iba a entrar a la hora establecida retrasando quince o veinte minutos.


Recuerdo que me echaron una bronca entre gritos y reproches ya que el responsable encargado pensó que me había pasado algo. ( Como si yo le importará a él).


Ya en el almacén mi compañero Luis, me dijo, que había metido la pata, quisiste hacer una obra de caridad y te llevaste el reproche de los jefes.


Dije que ya no volvería a pasar, no donaría  más  sangre, pensé "que se jodan lo que las necesiten" igual que me jodo yo con estos energúmenos de tíos, ojalá que esté tío, necesiten una transfusión y que estén agotada la sangre y se acuerde de esta regañina.


Y llegó la hora de salir de la empresa al  medio día. puse la televisión en la primera cadena eran las tres de la tarde, en las noticias, mi imagen no salió en antena, "puedes que salga en algún noticiero, me dijo la enfermera". recordando que saldría en el telediario, eso la dijeron los reporteros.


Pero no salió y espere a la nueve de la noche y tampoco. 

 

Al día siguiente llevé a mi hijo al cole como habitualmente hago desde que salió de la guardería.


Una vez dejamos los niños en puertas adentro, José el padre de Esther junto con otros papás me dijo que salí ayer en las televisión en las noticias de la región, a eso de las dos y media mientras que a mis espalda escuchaba un murmullo y un clara frase  de afirmación referente a la donación que realicé el día anterior: " Ese es  un actor " ojalá pensé y me despedí de José y sus compañeros y me fui con dirección para   la fábrica. 


Por la noche, en casa en la mesa comenté la anécdota televisiva del día anterior, mi suegra que pasaba unos días con nosotros, le preguntó a su hija que me pasaba, pues al estar sorda no se enteró muy bien.


Mi mujer  explicó a su madre, que a mí, me  sacaron sangre para las personas enfermas que lo necesitaban.


Y nos echamos a reír los dos, cuando la miramos su cara de rechazo con la siguiente coletilla y  en voz alta, "Eso es malísimoo".


Y no volví a donar hasta el año 2006, cuando a mi cuñado le ingresaron el La Paz, para operarse días después.


Mientras que los demás miembros de la familia estaban arropandole en la habitación, yo puse excusa y me ausente  del recinto por aforo.


Baje a la planta baja donde se encontraba la sección de donación de sangre del hospital, pensando  que le  haría falta a mi querido nuevo familiar en la grave operación quirúrgica sometido dos días después.


En ese mismo año enfrente de casa aparcaba una unidad móvil de  Donante.


Un día de ellos me acerqué y entré en ella sobre las ocho y media, hora que llegaba a casa, de una jornada diaria laboral.


Pasaron unos meses después hasta que vino la unidad móvil, me acerque a ella, pero no pude donar, porque el test me daba bajo en glóbulos rojos.


Yo lo achacaba a la falta de alimentos, pues llevaba más de siete horas sin ingerir alguno.


Estos siguieron pasando más a menudo al rechazarme  como donante dejé de acercarme al bus de la cruz roja.

 

En dos mil ocho, tuve que viajar a Badajoz al hospital de San Sebastián, a nuestra madre la intervienen quirúrgicamente,  a la media hora de entrar en quirófano.


Baje a la planta de extracción y donación de sangre del hospital.


Cuando terminé del cometido le dije a las enfermeras que esa sangre era para mi madre que la estaban operando en ese momento, y al ser el mismo grupo sanguíneo éramos compatibles.


Después de tomarme un desayuno me fui a la sala de espera del quirófano, en esto que salió un médico y me dijo que la operación salió bien y que no fue necesaria mi sangre, puesto que ya ellos tenían reservada la linfa necesaria para la intervención.


Creo que en dos mil diez o once lo intente otra vez en la unidad del barrio, me seguía dándome un poco baja la bilirrubina.


Así que ya no insistí más hasta que me cambié de trabajo llegando a Hortaleza,  una de esas mañana del año dos mil veintidós, salí del metro y en la acera de enfrente.


Entre árbol y árbol se encontraba una cinta roja y blanca atadas en ambos arbustos y en sus troncos dos señales de prohibición reposaban tras ellos, informando la  reserva de aparcamiento a la unidad Móvil de los donante de sangre.


En la fecha señalada a la hora señalada entre las 15 y 20  horas, a las tres  estaba en lugar esperando al autobús.


Como iba ya comido el test salió bien dentro de la normalidad y excelente presion arterial.


Hasta ese día veinticuatro de febrero de dos mil veinticuatro que me presente en la Avenida de Reina Victoria.


Ante el llamamiento que me hacían por correo electrónico, por la falta de sangre. 


Lo achaqué al terremoto de Turquía y Siria el pasado veinte de febrero, con miles de víctimas y que su gobierno pidió ayuda internacional muy urgente.


Y un año después de que conmemoraba la guerra de Rusia, Ucrania este veinticuatro de febrero otra efeméride que recordar, casi me volvieron a rechazar por tener demasiado bajo los glóbulos rojos.


Ya que estaba aquí quería donar, me hicieron varias pruebas, y me preguntaron si había comido.


Desde esta mañana que tomé una fruta no he vuelto a probar un bocado, dije una mentirijilla piadosa.


La doctora me dijo que saliera al vestíbulo y me sacaron de la máquina un Sándwich y una Coca-Cola, y que me tomara un tiempo.


Una vez terminado el pequeño almuerzo, entré en la sala y la doctora me preguntó si seguía queriendo donar. 


Si, claro para eso estoy aquí ya que estáis faltos de sangre, la auxiliar lo confirmó, "si estamos en escasez    de ella".


Cuando termine me dieron las gracias y me dijeron que pidiera  otra consumición antes de marcharme.


No espere y en el descuido de los auxiliares que estaban distraídos comentando el cambio de turno salí por la puerta. 


Por la noche en casa mi hijo me dijo en serio que me dejara de tanto donar sangre y más dinero trajera a casa.


Ojalá pudiera traerlo, ya que a mi edad no me contratan para un segundo trabajo y el horario que tengo, no creo que sea el más adecuado.


Pero tú eres joven y con una buena carrera que puedes aprovechar en el ámbito laboral y ganar bastante dinero para vivir mejor.


Y aparte cuando estuviste en la universidad y donaste sangre,  te entregaron este   imán con el mensaje " aquí vive un héroe".


Y yo he seguido tu ejemplo, lo de héroe, los dejamos para aquellas personas que salvan vidas humanas.


Nosotros por desgracia no somos, !solo que entregamos la materia prima!, una pequeña esencia de nuestra generosidad, le respondí.


Al día siguiente. Al salir del metro en el barrio de Hortaleza, en la acera de enfrente se encontraba prendida entre Árbol y Árbol una cinta roja y  blanca y en sus tronco la respectiva señales de prohibición que alertaban su presencia para el día tres de marzo de la unidad móvil  de Donante de Sangre.


"Vaya" dije en alto cuando lo vi, ! ya lo hubiese venido está semana pasada y me hubiese ahorrado tanto viajes y tiempo!  "Esclame".


Minutos después de acabar de redactar está experiencia, sonó en el teléfono móvil el familiarizado tono de advertencia de un nuevo mensaje.


Era de un desconocido número que al abrirlo dejaba de ver su remitente, era del centro de transfusión de sangre que me indicaba mi agradecimiento.


Desde el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid queremos agradecer muy especialmente tu reciente donación de sangre, con ella tres personas han mejorado su salud.

Seguimos contando contigo.

Proximamente recibiras en tu domicilio el resultado de la analitica.

Un saludo.

Siguenos en twitter @Madridonasangre

Tlf. 900.30.35.30

No mas sms: solicite oposición en atencion.donante@salud.madrid.org

  


! Hasta la Próxima!



Enrique Manuel Hidalgo para El País de la Piel de Toro.












 




  











 








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Me gusta leer, escribir, viajar y escuchar historias,disfrutar en cada momento de mi tiempo libre. En este País de la Piel de Toro, conocido por Estrabon en el Siglo IV, a.c.