Fotografía tomada el 13 de Febrero 2026 con el reciente telescopio adquirido por Wilson en la terraza de su vivienda en el Barrio de Hortaleza.
Madrid 13 de Febrero de 2026
El cielo estrellado, 1980 palabras✍️
Una fotografía del cielo estrellado en una noche fría y lluviosa de Madrid, en el estado comunitario de Wasap de Wilson, el vecino de quinto izquierda, me recordaba los veranos que pasamos en la casa rural Manchega. Una vez cenado y recogiendo los utensilios, barrido el suelo de la cocina-comedor.
Salimos al patio con las hamacas tumbonas, recostadas en ellas, mientras que los demás miembros de familiares comentaban algún acontecimiento diario.
Me recordó también aquella noche de Agosto de 1986 o 87 en un pueblo de la Serena Extremeña, en la estación ferroviaria de Almorchón, donde quedamos después de la doce de la noche en la salida del pueblo, en medio del campo, donde la falta de luz de la calle, nos dejaban de contemplar una de las maravillas de la Creación.
Un infinito universo, una cúpula oscura con miles de puntos blancos de diferentes tamaños y luz parpadeantes y como fijas, con figuras imaginarias en los trazados de líneas rectas uniendo estrellas con otras en distancias diminutas, como si se tratase de un delineante cósmico, dibujando con su tinta invisible ayudado por alguna escuadra o cartabón la imaginación utópica algún que otro muchacho que los de allí nos encontrábamos.
Gritaban, allí la estrella Polar, la Osa Mayor, la Menor etc, ilusionados al descubrir esas figuras fantásticas como ilusorias de ese complejo cosmo. Ya de madrugada veíamos como algunas estrellas caían al vacío, dejando ver su pequeña fluorescencia desapareciendo en la nada y oscuro infinito firmamento.
Décadas después en un pueblo de la Mancha, cada verano tengo la oportunidad de contemplar a medias, esa nítida visión que años antes contemplé en Extremadura. Me paso las horas mirando al cielo oscuro y estrellado en las noches de verano, cuando estamos de vacaciones, tumbado en mi hamaca.
Ojeando y vigilando cualquier anomalía que me llame la atención en esa cúpula celeste, por ejemplo algún OVNI ( objetos voladores no identificados ) o como lo llaman ahora FANI ( fenómeno anomalía no identificado) algunas veces creo que es un cuento chino, solo me llaman la atención la cantidad de aviones que surcan esa parte del cielo, tanto de día como de noche.
Como si se tratará de alguna autopista interplanetaria espacial por la innumerable elevación de altura que esas naves viajan en línea rectas una de tras de otra, confundiéndose con una simple estrella.
A diferencia de ellas, los aviones se mueven en vectores horizontal y los astros con caída vertical, durante el día los aeroplanos dejan su estela Blanca en el cielo azul mientras que en la noche, solo se ve una pequeña intermitente luz casi roja.
Llevo más de cuarenta años inspeccionando está rutinaria visión que ya no le pongo tanta atención como en años anteriores, interrumpiendo este fenomenal, sensacional y grandioso espectáculo celeste cuando se me van cerrando los ojos o cuando mi intelecto me insinúa que al pasar cualquier avión vaciará las inmundicias de su cuarto de aseo en el mismo instante que yo estoy abajo, cayéndome su desperdicios en mi ser.
Volviendo a esa instantánea, le puse un mensaje a Wilson, por si me la podía pasar para tenerla como recuerdo, quince o veinte minutos después, me sonó WhatsApp.
dos imágenes acompañada de un mensaje se recibía. Al día siguiente Wilson se pasó por mi secion, conservando varias horas sobre el tema fotográfico y del telescopio que adquirió, probándolo la noche anterior en la terraza de su apartamento del barrio de Hortaleza y oscura noche y nublada, gracias algunos filtros incorporado al pequeño y potente aparato astronómico realizaron estos increíbles fotograma.
Al medio día se presentó ante mí y entablamos conversación de este tema, y me quedé maravillados del repertorio de fotografía del cielo de Madrid, multitud de cientos o miles de puntos luminosos aparecía en la impresión.
Que maravilla exclamé, si en Madrid solo se ve de noche la luna y algún que otro lucero, que me enteré por mi hijo que era el planeta Venus, Wilson me comentó que gracias a los filtros incorporado al telescopio, anulan el efecto de las potente luces artificiales que emiten las ciudades, y otros traspasan las capas de nubes que envuelve en estos días en Madrid por culpa de las continuas borrasca que estamos padeciendo, y todavía no lo domino del todo las propiedades del nuevo aparato astronómico.
Eso en un par de días ya lo tienes dominado, le dije y continúe la conversación contándole, que en el anterior edificio, antes de venir aquí, en la zona de Atocha, por cierto el antiguo observatorio astronómico de Madrid estaba detrás del edificio, en lo más alto del parque del retiro.
Pues no lo sabía, lo que conozco es el planetario en el parque de Tierno Galván, en la zona de Méndez Álvaro, que suelo ir de vez en cuando a ver fotogramas o exposiciones de ellas.
Como te iba diciendo, Wilson en los seis años que estuve en ese edificio en el piso sexto vivían dos hermanos y unos de ellos, de vez en cuando bajaba unas cantidades bolsas de distintas formas que adivine que eran aparatos astronómicos y grandes telescopios.
Una de las veces que me dejó en custodia de los paquetes mientras iba a por la furgoneta que la dejó un poco lejos del edificio. Mientras que le ayudaba a cargar los bártulos. Le pregunté si vio algún OVNI o naves espaciales con estos aparatos?.
Sonriendo me dijo que eso es un cuento chino, que era mentira esas leyendas, y me planteo está duda. Tú fíjate con todos los adelantos tecnológicos de estos aparatos y otros.
Las imágenes que muestran siempre son de mala calidad y borrosas, lo que te puedo asegurar que donde voy muy cerca de los pirineos, estos aparatos captan la enorme y resplandeciente luz que envuelve Madrid.
Y nos despedimos para otra vez retornar esta interesante conversación astronómica, ya que yo nunca me ha llamado mucho la atención en observar el cielo, ya que es un espacio que jamás podré visitar y atestiguar está experiencia visitable.
Pero aún así algo curiosidad me crea ¿si es o no infinito el universo?. o ¿si en una reencarnación próxima, pueda visitar esas miles de estrellas, ya que es imposible en esta vida acceder a ellas?, por lo menos para la mayoría de los mortales.
Wilson, negó su teoría de la no existencia de los OVNIS, y me comentó su experiencia con tan solo doce años en su País que es Venezuela, en un pueblo alejado de la ciudad casi ya en la selva, la luz eléctrica se iba durante horas. El cielo nocturno es muy nítido viéndose miles de estrellas que parecen que no están tan lejos
Y una de esas noches, vi como una de esas estrella se desplazaba horizontalmente se paraba subía verticalmente volvía a moverse horizontalmente y desaparecía. Yo me dije que eso no podía ser una estrella, y se lo dije a mi madre que en ese momento estaba más pendiente de otras cosas más cotidianas, que su niño había visto un objeto volador no identificado.
Y me contó su teoría referente el opaco y borrosas imágenes de los objetos, Enrique quizás nuestro instrumentos fotográficos no esté hechos para fotografía esas clases de materias extraterrestres, hombres Wilson una cámara te hace cualquier fotografía de cualquier elemento por muy extraterrestre que sea, la prueba me remito tus buenas instantánea, que realizó tu telescopio.
Que seguro que esas naves pasarían desapercibido para los ojos nuestros confundiéndose con otras estrellas. Yo no te estoy discutiendo si existe o no, por supuesto que yo si creo desde hace más de cincuenta años la existencia de vida inteligente o similar a la nuestra en la cantidad de plantas que existe.
¡No podemos pensar, egoístamente que Dios creó solo este mundo con vida, con la cantidad de millones de estrellas y planetas que alberga el universo!. Esto es la respuesta de un sacerdote profesor de religión de sexto curso en EGB, “como testigo, veinte niños de 11 o 12 años” en clase, ¿cuando le pregunté si creía en los extraterrestres?.
A continuación le conté la confesión de mi antiguo jefe en los años 90 del pasado siglo. Cómo sabía que yo leía muy a menudo temas relacionados con este tema. Cada dos por tres me preguntaba por ellos, yo creía que me estaba tomando el pelo, y ese día le solté una fresca.
Entonces me contó su experiencia de un año muy caluroso en el barrio del Pilar, años 80, me comentó que por el calor esa noche salieron con los colchones para la terraza de un decimotercer piso, de madrugada me desperté y con los ojos puestos en el cielo, me llamó la atención que una estrella se movía con bastante velocidad, pensé que era un avión, pero lo descarté cuando la estrella se paró de golpe y ascendió y después bajó para volver en línea recta a su punto de partida, dibujando la trayectoria de la estrella con su dedo índice en la imaginaria pizarra del aire, el resultado fue un triángulo equilátero y créame que eso hasta hoy ningún aparato es capaz de hacer esa maniobra tan rápido, y de tecnología controlo algo ya que soy perito ingeniero industrial, me respondió.
Ahora comprendía esas sonrisas burlonas durante algún tiempo atrás y cuando entabló conversación con mi novia dos días antes de casarnos, le comentó que me ayudara a no obsesionarme con estos temas de los OVNIS, u otros de parapsicológicas que lo importante es vivir sin ofuscarse en estos fenómenos peculiares.
Aún así, Wilson me sigue seduciendo estás rarezas de anormalidad caprichosas de ¡Estos seres espaciales! Que se manifiesta a una pequeña selección de mortales.
Que yo sepa no he visto ningún FANI, y tampoco me importa no verlo, aunque intuyo que existen, y le hable de Juan José Benítez y si libro 100000 kilómetros tras los OVNIS, que le leí en 1980 y que Wilson no había escuchado de este autor.
Le expliqué que era un joven periodista de un periódico de poca tiradas, y que le enviaban a él, para entrevistar en los posibles testigos de estos raros encuentro, y que los demás se negaban en la investigación por no ser el hazmerreír de este nuevo engaño o fraude del protagonismo de una población de ignorancia y falta de empatía por éstas personas de bajo nivel cultural.
Ya que la mayoría de ellos por estar más tiempo en los campos por las labores agrícolas eran testigos de estos objetos no identificados. Pero le llamó mucho la atención que las personas entrevistadas del norte del país coinciden mucho con las declaraciones de otros hombres que vivían en el sur, en distancias de seiscientos kilómetros y que por sentido común no actuaban como un plan ya que los individuos eran de diferentes niveles culturales.
Más o menos así se lo expliqué a Wilson que se quedó sorprendida al preguntarle si había escuchado hablar del libro de Caballo de Troya, respondiendo sí, pues es el mismo autor. Y la trama del libro es un experimento con una nueva nave del tiempo que viajan los dos astronautas para la época de Jesús, con una tecnología secreta que el gobierno Americano está probando.
Pues me resulta muy familiar esta trama con la que leí hace unos años con la teoría de Erich Von Däniken y su libro Recuerdo del futuro, él defiende la hipótesis de que astronautas de otros mundos en la antigüedad estuvieron viviendo en algún momento con los antiguos pobladores de planetas Tierra, me comentó Wilson.
¿Y como se dice aquí en Galicia Wilson?, referente a las brujas pero para esta ocasión es lo más apropiado, los extraterrestres.
Enon creo en las Meigas- (OVNIS) pero haberlos, haina. ( Yo no creo en los OVNIS - (brujas), pero haberlos los hay)
Para






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